Análisis de textos narrativos.
Por: Roberto Gámez
Para algunos docentes se ha vuelto común pedir lo que no se enseña, con el supuesto de que ya se sabe. De lo único tal vez que se puede estar seguro, es que no hay que presumir, hay que necesariamente verificar. Para el caso al cual me estoy refiriendo, es el análisis de los cuentos y su producción; creo que es claro que elaborar un cuento no es un acto natural, como comer, ir al baño; hacer un cuento es un trabajo concienzudo que se debe hacer con conocimiento de algunos aspectos. En el presente texto me referiré solo a uno de ellos: la estructura.
Estructura de la narración.
Este primer aspecto es, nada más y nada menos, que la manera como está desarrollado el cuento: base fundamental para la comprensión del mismo. La tradición pedagógica[1] está montada en las estructuras ternarias, esto quiere decir que los estudiantes cuando se les pregunta por la estructura del cuento, la novela, el relato épico etc., en su gran mayoría responden por tres momentos de la narración en todos los casos. Para verificar de manera más amplia esta situación veamos algunas otras estructuras que verdaderamente pueden dar cuenta de los textos narrativos, particularmente el cuento:
Estructuras Binarias: este tipo de estructura da cuenta de la narración en dos momentos: un inicio, donde se plantea la situación de manera breve y un segundo momento en el cual se desenlaza con la anécdota respectiva. Veamos este tipo de estructura en un minicuento del maestro William Ospina:
-te devoraré- dijo la pantera
-peor para ti- dijo la espada.
Veamos otro ejemplo de minicuento del maestro Augusto Monterroso:
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Estructuras Ternarias: son las más documentadas de la enseñanza tradicional. Su narrativa se desarrolla en tres momentos que se les han denominado: Inicio, nudo y desenlace. Veamos un ejemplo del maestro Augusto Monterroso:
Tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una Flauta que ya nadie tocaba, hasta que un día un Burro que paseaba por ahí resopló fuerte sobre ella haciéndola producir el sonido más dulce de su vida, es decir, de la vida del Burro y de la Flauta.
Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia.
Inicio: se describe la situación de los personajes: Tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una Flauta que ya nadie tocaba
Nudo: en este momento se da la problemática del cuento que hace de este la situación a resolver finalmente: hasta que un día un Burro que paseaba por ahí resopló fuerte sobre ella haciéndola producir el sonido más dulce de su vida, es decir, de la vida del Burro y de la Flauta.
Desenlace: ya en esta parte es cuando se da la situación final la cual estará siempre acompañada de la anécdota que hará atractiva la lectura; para este caso sería: Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia.
Estructuras Quinarias: los hechos para este tipo de estructura se dan en 5 momentos diferenciados de la siguiente forma, de progresión lineal (Adam 1992-1999)[2]
Secuencia
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Función discursiva
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Situación inicial
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Se parte de una situación estable. Se presentan los personajes principales, el escenario, la época, y las relaciones que se establecen. También pueden presentarse las propuestas estilísticas escogidas.
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Inicio del conflicto
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Llamada también inicio de la acción, del nudo o de la complicación. Hay una acción o un acontecimiento que modifica la situación inicial e introduce una tensión.
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Conflicto
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Es el resultado se la secuencia anterior: uno de los participantes desarrolla una serie de acciones para intentar resolver el conflicto.
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Resolución del conflicto
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Llamada también fin del conflicto o de la acción, desenlace. Es el resultado de las acciones precedentes y el fin del proceso cresado con el conflicto.
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Situación final
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Vuelta a una situación estable, generalmente distinta de la inicial
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Veamos en un cuento popular para los chicos: ‘El gigante egoísta’ de Oscar Wilde
El gigante egoísta
Oscar Wilde
Cada tarde, a la salida de la escuela, los niños se iban a jugar al jardín del Gigante. Era un jardín amplio y hermoso, con arbustos de flores y cubierto de césped verde y suave. Por aquí y por allá, entre la hierba, se abrían flores luminosas como estrellas, y había doce albaricoqueros que durante la Primavera se cubrían con delicadas flores color rosa y nácar, y al llegar el Otoño se cargaban de ricos frutos aterciopelados. Los pájaros se demoraban en el ramaje de los árboles, y cantaban con tanta dulzura que los niños dejaban de jugar para escuchar sus trinos.
-¡Qué felices somos aquí! -se decían unos a otros.
Pero un día el Gigante regresó. Había ido de visita donde su amigo el Ogro de Cornish, y se había quedado con él durante los últimos siete años. Durante ese tiempo ya se habían dicho todo lo que se tenían que decir, pues su conversación era limitada, y el Gigante sintió el deseo de volver a su mansión. Al llegar, lo primero que vio fue a los niños jugando en el jardín.
-¿Qué hacen aquí? -surgió con su voz retumbante.
Los niños escaparon corriendo en desbandada.
-Este jardín es mío. Es mi jardín propio -dijo el Gigante-; todo el mundo debe entender eso y no dejaré que nadie se meta a jugar aquí.
Y, de inmediato, alzó una pared muy alta, y en la puerta puso un cartel que decía:
ENTRADA ESTRICTAMENTE PROHIBIDA
BAJO LAS PENAS CONSIGUIENTES
Era un Gigante egoísta...
Los pobres niños se quedaron sin tener dónde jugar. Hicieron la prueba de ir a jugar en la carretera, pero estaba llena de polvo, estaba plagada de pedruscos, y no les gustó. A menudo rondaban alrededor del muro que ocultaba el jardín del Gigante y recordaban nostálgicamente lo que había detrás.
-¡Qué dichosos éramos allí! -se decían unos a otros.
Cuando la Primavera volvió, toda la comarca se pobló de pájaros y flores. Sin embargo, en el jardín del Gigante Egoísta permanecía el Invierno todavía. Como no había niños, los pájaros no cantaban, y los árboles se olvidaron de florecer. Sólo una vez una lindísima flor se asomó entre la hierba, pero apenas vio el cartel, se sintió tan triste por los niños que volvió a meterse bajo tierra y volvió a quedarse dormida.
Los únicos que ahí se sentían a gusto eran la Nieve y la Escarcha.
-La Primavera se olvidó de este jardín -se dijeron-, así que nos quedaremos aquí todo el resto del año.
La Nieve cubrió la tierra con su gran manto blanco y la Escarcha cubrió de plata los árboles. Y en seguida invitaron a su triste amigo el Viento del Norte para que pasara con ellos el resto de la temporada. Y llegó el Viento del Norte. Venía envuelto en pieles y anduvo rugiendo por el jardín durante todo el día, desganchando las plantas y derribando las chimeneas.
-¡Qué lugar más agradable! -dijo-. Tenemos que decirle al Granizo que venga a estar con nosotros también.
Y vino el Granizo también. Todos los días se pasaba tres horas tamborileando en los tejados de la mansión, hasta que rompió la mayor parte de las tejas. Después se ponía a dar vueltas alrededor, corriendo lo más rápido que podía. Se vestía de gris y su aliento era como el hielo.
-No entiendo por qué la Primavera se demora tanto en llegar aquí -decía el Gigante Egoísta cuando se asomaba a la ventana y veía su jardín cubierto de gris y blanco-, espero que pronto cambie el tiempo.
Pero la Primavera no llegó nunca, ni tampoco el Verano. El Otoño dio frutos dorados en todos los jardines, pero al jardín del Gigante no le dio ninguno.
-Es un gigante demasiado egoísta -decían los frutales.
De esta manera, el jardín del Gigante quedó para siempre sumido en el invierno, y el Viento del Norte y el Granizo y la Escarcha y la Nieve bailoteaban lúgubremente entre los árboles.
Una mañana, el Gigante estaba en la cama todavía cuando oyó que una música muy hermosa llegaba desde afuera. Sonaba tan dulce en sus oídos, que pensó que tenía que ser el rey de los elfos que pasaba por allí. En realidad, era sólo un jilguerito que estaba cantando frente a su ventana, pero hacía tanto tiempo que el Gigante no escuchaba cantar ni un pájaro en su jardín, que le pareció escuchar la música más bella del mundo. Entonces el Granizo detuvo su danza, y el Viento del Norte dejó de rugir y un perfume delicioso penetró por entre las persianas abiertas.
-¡Qué bueno! Parece que al fin llegó la Primavera -dijo el Gigante, y saltó de la cama para correr a la ventana.
¿Y qué es lo que vio?
Ante sus ojos había un espectáculo maravilloso. A través de una brecha del muro habían entrado los niños, y se habían trepado a los árboles. En cada árbol había un niño, y los árboles estaban tan felices de tenerlos nuevamente con ellos, que se habían cubierto de flores y balanceaban suavemente sus ramas sobre sus cabecitas infantiles. Los pájaros revoloteaban cantando alrededor de ellos, y los pequeños reían. Era realmente un espectáculo muy bello. Sólo en un rincón el Invierno reinaba. Era el rincón más apartado del jardín y en él se encontraba un niñito. Pero era tan pequeñín que no lograba alcanzar a las ramas del árbol, y el niño daba vueltas alrededor del viejo tronco llorando amargamente. El pobre árbol estaba todavía completamente cubierto de escarcha y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía sobre él, sacudiéndole las ramas que parecían a punto de quebrarse.
-¡Sube a mí, niñito! -decía el árbol, inclinando sus ramas todo lo que podía. Pero el niño era demasiado pequeño.
El Gigante sintió que el corazón se le derretía.
-¡Cuán egoísta he sido! -exclamó-. Ahora sé por qué la Primavera no quería venir hasta aquí. Subiré a ese pobre niñito al árbol y después voy a botar el muro. Desde hoy mi jardín será para siempre un lugar de juegos para los niños.
Estaba de veras arrepentido por lo que había hecho.
Bajó entonces la escalera, abrió cautelosamente la puerta de la casa, y entró en el jardín. Pero en cuanto lo vieron los niños se aterrorizaron, salieron a escape y el jardín quedó en Invierno otra vez. Sólo aquel pequeñín del rincón más alejado no escapó, porque tenía los ojos tan llenos de lágrimas que no vio venir al Gigante. Entonces el Gigante se le acercó por detrás, lo tomó gentilmente entre sus manos, y lo subió al árbol. Y el árbol floreció de repente, y los pájaros vinieron a cantar en sus ramas, y el niño abrazó el cuello del Gigante y lo besó. Y los otros niños, cuando vieron que el Gigante ya no era malo, volvieron corriendo alegremente. Con ellos la Primavera regresó al jardín.
-Desde ahora el jardín será para ustedes, hijos míos -dijo el Gigante, y tomando un hacha enorme, echó abajo el muro.
Al mediodía, cuando la gente se dirigía al mercado, todos pudieron ver al Gigante jugando con los niños en el jardín más hermoso que habían visto jamás.
Estuvieron allí jugando todo el día, y al llegar la noche los niños fueron a despedirse del Gigante.
-Pero, ¿dónde está el más pequeñito? -preguntó el Gigante-, ¿ese niño que subí al árbol del rincón?
El Gigante lo quería más que a los otros, porque el pequeño le había dado un beso.
-No lo sabemos -respondieron los niños-, se marchó solito.
-Díganle que vuelva mañana -dijo el Gigante.
Pero los niños contestaron que no sabían dónde vivía y que nunca lo habían visto antes. Y el Gigante se quedó muy triste.
Todas las tardes al salir de la escuela los niños iban a jugar con el Gigante. Pero al más chiquito, a ese que el Gigante más quería, no lo volvieron a ver nunca más. El Gigante era muy bueno con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y muy a menudo se acordaba de él.
-¡Cómo me gustaría volverlo a ver! -repetía.
Fueron pasando los años, y el Gigante se puso viejo y sus fuerzas se debilitaron. Ya no podía jugar; pero, sentado en un enorme sillón, miraba jugar a los niños y admiraba su jardín.
-Tengo muchas flores hermosas -se decía-, pero los niños son las flores más hermosas de todas.
Una mañana de Invierno, miró por la ventana mientras se vestía. Ya no odiaba el Invierno pues sabía que el Invierno era simplemente la Primavera dormida, y que las flores estaban descansando.
Sin embargo, de pronto se restregó los ojos, maravillado, y miró, miró…
Era realmente maravilloso lo que estaba viendo. En el rincón más lejano del jardín había un árbol cubierto por completo de flores blancas. Todas sus ramas eran doradas, y de ellas colgaban frutos de plata. Debajo del árbol estaba parado el pequeñito a quien tanto había echado de menos.
Lleno de alegría el Gigante bajó corriendo las escaleras y entró en el jardín. Pero cuando llegó junto al niño su rostro enrojeció de ira, y dijo:
-¿Quién se ha atrevido a hacerte daño?
Porque en la palma de las manos del niño había huellas de clavos, y también había huellas de clavos en sus pies.
-¿Pero, quién se atrevió a herirte? -gritó el Gigante-. Dímelo, para tomar la espada y matarlo.
-¡No! -respondió el niño-. Estas son las heridas del Amor.
-¿Quién eres tú, mi pequeño niñito? -preguntó el Gigante, y un extraño temor lo invadió, y cayó de rodillas ante el pequeño.
Entonces el niño sonrió al Gigante, y le dijo:
-Una vez tú me dejaste jugar en tu jardín; hoy jugarás conmigo en el jardín mío, que es el Paraíso.
Y cuando los niños llegaron esa tarde encontraron al Gigante muerto debajo del árbol. Parecía dormir, y estaba entero cubierto de flores blancas.
Desarrollo de la estructura
Secuencia
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Función discursiva
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Situación inicial
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Los niños jugando en el jardín del gigante, este es un bello sitio donde jugar y ellos lo hacen.
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Inicio del conflicto
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La llegada del gigante y el letrero que coloca prohibiendo la entrada de los niños
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Conflicto
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Luego llego el invierno y con este trajo el Viento del Norte el Granizo la Escarcha y la Nieve y mientras que todos los jardines había florecido la primavera este se quedo cubierto de granizo, escarcha y nieve
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Resolución del conflicto
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El gigante observa lo que pasa en el jardín cuando los niños entran, y al salir, estos se espantan y solo un niño no puede escapar. El gigante se conmueve y los chicos regresan.
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Situación final
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La primavera regresa con los niños y el gigante ve renacer su jardín y da libre apertura a su jardín tumbando el muro y dando entrada libre a los niños. Acá se inicia una secuencia de la vida del gigante en busca del niño que ayuda a subir al árbol y que termina con la muerte del gigante
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Una vez visto estas tres estructuras se pueden realizar didácticas que conduzcan a los jóvenes a estructurar sus propias producciones, no sin antes haber trabajado algunos cuentos clásicos de escritores reconocidos.
Ya con los cuentos se pueden elaborar talleres de complemento, con las estructuras tomando el modelo quinario, que se da en el presente texto. Se pueden trabajar dos cuentos por estructura. Cada cuento tendría una representación gráfica por secuencia. Ya sea está tomada bajo una fotografía o un dibujo. Si los chicos están trabajando en informática la parte de office que compete a las presentaciones graficas; entonces hacer que los muchachos presenten sus trabajos en ppt; y en lo posible hacer la presentación de los mejores trabajos.
Este puede ser un ejemplo de presentación del cuento que se estructuró:
Secuencia
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Función discursiva
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Situación inicial |
Los niños jugando en el jardín del gigante, este es un bello sitio donde jugar y ellos lo hacen
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Inicio del conflicto |
La llegada del gigante y el letrero que coloca prohibiendo la entrada de los niños
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Conflicto |
Luego llego el invierno y con este trajo el Viento del Norte el Granizo la Escarcha y la Nieve y mientras que todos los jardines había florecido la primavera este se quedo cubierto de granizo, escarcha y nieve
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Resolución del conflicto |
El gigante observa lo que pasa en el jardín cuando los niños entran, y al salir, estos se espantan y solo un niño no puede escapar. El gigante se conmueve y los chicos regresan.
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Situación final |
La primavera regresa con los niños y el gigante ve renacer su jardín y da libre apertura a su jardín tumbando el muro y dando entrada libre a los niños. Acá se inicia una secuencia de la vida del gigante en busca del niño que ayuda a subir al árbol y que termina con la muerte del gigante.
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Bueno compañeros, espero que este pequeño aporte les pueda servir para el trabajo en el aula. Quedan pendientes los análisis que se pueden hacer desde los demás elementos de la narración como son: los personajes, el tiempo, y el espacio.




