Hacer un barrido rápido por la pedagogía puede llevar a refrescarnos sobre planteamientos que inconcientemente llevamos a la practica diaria. Pero lo mas interesante que se puede dar con un acercamiento como este, es observar ese romanticismo con el cual todos los pedagogos se han aproximado a sus propuestas.
Vamos en progreso cronológico y miremos con cierto nivel critico a cada uno de ellos, sin que vaya a ser un tratado de cada pedagogo; seria un exabrupto pretender darle tratamientos específicos:
Juan Jacobo Rousseau: todo un guerrero, un hombre que lideró posturas contra el régimen del momento; y es este mismo hombre cuasi-militar, que lo vemos aflorando una propuesta educativa en su libro “El Emilio O De La Educación ”. Siendo un tratado corto de pedagogía, es la base para la concepción de escuela; y como hijo de la ilustración le suma a su propuesta pedagógica: la disciplina. En síntesis podemos decir que de un revolucionario sale una propuesta pedagógica romántica, sin olvidar su condición de militar.

De Pestalozzi pueden decirse todas las maravillas que nos tienen acostumbrados los biógrafos; pero creo que lo más destacado en este pensador es la tenacidad; es, una y otra vez mandado al suelo y el hombre de nuevo vuelve y empieza.
De Froebel la verdad es que lo veo como el continuador de un pensamiento claramente definido de Pestalozzi; solo aflora en él una condición que se podría tratar desde el sicoanálisis; y es claramente el hecho curioso de su aporte a la pedagogía en torno a los juguetes. Pasa por una infancia bastante difícil; por lo tanto resulta altamente curioso que justamente lo que más le haya faltado de niño- cual pudo haber sido los juguetes- haya sido posteriormente su máximo aporte a la pedagogía.
Para el caso de John Dewey la situación como propuesta pedagógica es más una maduración de pensamiento; y sale a flote algo que me parece de alta precisión: “considerar a las aulas como un laboratorio”. me parece que es su gran acierto; ayer, hoy y mañana siempre serán nuestras aulas de estudio campos de procesos donde debemos formar “libre-pensadores”.
Montessori: llama la atención el concepto de escuela-casa; tal vez ella en su gran amor por la vida de los niños haya postulado esta dupla. En la realidad los roles deben de mantenerse; pero en la actualidad, causa gracia ver como la escuela se va convirtiendo no solo en la casa, también es la enfermería, es el puesto de atención sicológica, y un sin fin de roles que hacen de la escuela finalmente toda una ciudad de atención al desvalido.
Decroly: medico y sicólogo sale a luz pedagógica con sus postulados de: “Método de Centros de Interés”, “Método global de lectura” y “Globalización de la enseñanza.”; bien interesante en una época de transición entre los siglos XIX y XX, en plena “modernidad”, con la gran influencia de pensadores que irían a ser: Marx, Nietzsche y Freud, y donde la humanidad justamente necesitaba conocer mejor su historia.
Merecería una atención aparte los pensamientos de los conductistas: Bloom, Watson, y Skinner, ya que de ellos se tendría que primero dar por sentadas las bases del conductismo; creo que es lo bastante complejo para definirlo en un simple comentario como es el presente; por lo tanto diré que esta tendencia solo esta obedeciendo a un momento de la historia; donde el estimulo-respuesta era condicionalmente para ese preciso período; recordemos la película: “Los Coristas”. Película francesa dirigida por Christophe Barratier. En esta vemos el conductismo en pleno en la famosa frase: “Acción-Reacción”.
Piaget, Vigotsky, Ausubel: tres pensadores y un solo esquema final: El constructivismo: estos al igual que los conductistas merecen tratado preferencial, ya que gran parte de nuestras labores docentes han trasegado por el camino del conocimiento elaborado por los jóvenes. Ya no existe la concepción de lo raso, ahora los chicos siendo parte del proceso son forjadores de saberes; en este ultimo sentido creo que escuchamos como eco en la historia las palabras del Sigmund Freud, cuando hablaba de que el “Niño es un investigador”.
Para finalizar solo me resta decir que enseñar es: el bello arte de esculpir en piedras aún no descubiertas.
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