No hay peor soledad que aquella que se vive en compañía
Desde hace algún tiempo de manera muy conciente, vengo notando la dependencia que nos cobija el uso de las tecnologías y particularmente aquellas que nos vuelcan a la imagen. Este abrumador sometimiento me llevo a recordar el cuento del “televisor”.
Mientras oraba antes de acostarse, un niño pidió con devoción:
- "Señor, esta noche te pido algo especial: conviérteme en un televisor. Quisiera ocupar su lugar. Quisiera vivir lo que vive la tele de mi casa. Es decir, tener un cuarto especial para mí y reunir a todos los miembros de la familia a mi alrededor."
- "Ser tomado en serio cuando hablo. Convertirme en el centro de atención, y ser aquel al que todos quieren escuchar sin interrumpirlo ni cuestionarlo. Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando algo no funciona."
- "Y tener la compañía de mi papá cuando llegue a casa, aunque esté cansado del trabajo. Y que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en vez de ignorarme. Y que mis hermanos se peleen por estar conmigo."
- "Y que pueda divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada. Quisiera vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mi lado."
- "Señor, no te pido mucho. Sólo vivir lo que vive cualquier televisor".
Al re-leerlo vuelvo mi rostro hacia mi entorno, y no puede sentirse mas que incógnitas por resolver; interrogantes como padre, docente y ciudadano. ¿La educación que reciben nuestros jóvenes es la más adecuada? ¿Cual debe ser la mejor? ¿Las tecnologías, los medios de comunicación son los mas adecuados?.....es todo una turba de cuestionamientos que tal vez solo estarán en solución con el devenir.
Pero dejemos claro de entrada los aspectos primarios de la comunicación y de pertinencia en lo educativo para luego si postular una formulación concreta a la disyuntiva de la conveniencia o no de los medios de comunicación, la educación y las tecnologías.
Lo básico de la comunicación oscila entre un emisor, que es quien genera el mensaje, y un receptor que lo toma; en este ámbito la decodificada del mensaje genera el primer aspecto semántico; y es justamente aquí donde aparece el primer eslabón en esta cadena que viene a ser modificada con la tecnología. Si bien es cierto que no se le puede hacer el asco a la modernidad por que esta, no solo nos invade, sino que nos presta un gran servicio; también es cierto que la misma nos formula un distanciamiento con el otro; mientras escribo estas líneas tengo un chat abierto y entra alguien y me pregunta que: ¿Quien soy?; lo único que esta persona hace es recordarme que jamás me acuerdo haberlo ingresado a mi lista de conocidos. Con esta anécdota, refuerzo el argumento de la lejanía entre seres que nos puede generar esta tecnología. De igual manera vale decir que así, como nos aleja, por desconocimiento del otro, también tiene la posibilidad de acércanos a los seres de nuestro agrado que están muy lejos; y es justamente acá donde encontramos por primera vez la muy resonada frase que menciona que: “NO son los medios los que son malos; sino el USO que se les de”. La máxima anterior se teje con el texto de Juan Carlos Tudesco al mencionar que: “el problema no son los instrumentos sino su la utilización por parte de los actores sociales” y añade que con ello surgen una serie de problemáticas adjuntas que tiene que ver con: los costos, las relaciones sociales, la construcción del conocimiento entre otras.; pero viendo un poco mas allá de la simple formulación y las posibles soluciones, se pude ver que el problema no resuelto esta en la creación de cultura con respecto a las tecnologías. La escritora Alejandra Walzer habla de humanización, globalización, organización interna, creación de nuevos entornos, estados incluyentes, educación para el emprendimiento; pero en todo su discurso tampoco hay linealidad frente a lo cultural. Quiero realizar una aclaración que me parece que da pie al esclarecimiento en tanto lo denominado “cultural”.
“La cultura es el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman. Como tal incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias. Desde otro punto de vista se puede decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el ser humano. El concepto de cultura es fundamental para las disciplinas que se encargan del estudio de la sociedad, en especial para la antropología y la sociología.”[1]. en conclusión: lo que no llega a darse como patrón cultural se ve simplemente reducido a la información y no formará parte del conocimiento que se pueda interiorizar, y mas fundamental para tomar en cuenta es la deshumanización que se da en este proceso; al no existir ese alimento vital cual es la percepción del otro, la alteridad. El verse solo reconocido humanamente en el otro; no solo se trata de una apología a la comunicación en vivo; se trata que solo a partir de esta nos reconocemos como humanos; o simplemente haremos un llamado a la frase de Voltaire cuando decía que: “dejaremos al mundo tan malvado y estúpido como lo encontramos al llegar”.
De la comunicación en su más elemental expresión se podrían decir muchas cosas más, pero me alejaría de la intención de llevar esta cavilación al punto central, cual es: la soledad del hombre post-moderno, y su refugio en las tecnologías del momento.
Una vez superado la comunicación elemental pasamos a discernir sobre el contenido del mensaje que va de un hablante a otro. Es monstruoso pensar en la cantidad de material manipulable por parte de todos los estamentos de comunicación; y cuando hablo de estos no solo me refiero a aquellos medios de comunicación masiva, también me refiero a los estamentos de poder, y en especial la dupla: estado-Iglesia; el llamado concordato en nuestro país. Creo que para una mejor perspectiva del manejo que los católicos han tenido en la historia, nadie mejor documentado que nuestro escritor Fernando Vallejo en su libro: “La Puta De Babilonia”; en este, no deja la menor duda de los atropellos que en nombre de Dios se han cometido; pero no solo son a nombre de cristo; también en nombre de Ala se derribaron las torres gemelas y en nombre de esta deidad se formula una guerra. “y con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para poner en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su pagina de gloria, mientras los muertos se van acumulando….”[2] si la información de los libros les llevo a los talibanes a realizar este acto salvaje, de igual manera el estado americano favorecido por los medios de comunicación, se dan a la retaliación creando una especie de “La Jijad cristiana”. Parece que la historia se repitiera y volviéramos a la ley del talión[3].
Ahora vemos como esa información que va de un hablante a otro es objeto de manipulación por los medios de comunicación; y de nuevo el receptor vuelve a ser objeto manipulable y sin pensamiento frontal hacia este. Es así que de nuevo lo vemos solo en su tarea de percibir un mundo; cada vez más lejos de la verdad y más cerca de la especulación. En este sentido creo que era una ventaja en esa Grecia arcaica donde el mito era alétheia[4] y se diferencia lo conceptual entre “lo sagrado y lo profano” como lo detalla Mircea Eliade, donde establece claramente un elemento de otro, lejos del poder aniquilador moderno.
Al lado de los medios y en unión estrecha se entremezcla “La publicidad”. que funciona como el canto de sirenas que enuncia William Ospina cuando plantea a ese ser deseante que menciona Schopenhauer con esa cadena de apetitos insaciable; ese ser tantálico. Una vez conquistada la pasionalidad del comprador y seducida irremediablemente su gusto, pasa a imponer las llamadas “modas”: que no es otra cosa que la imposición imperialista de su producción y con ella toda la carga capitalista; ya se necesitan diez televisores para dos personas, es necesario la información; se necesitan siete computadores para las mismas dos persona, pues es necesario la intimidad de la comunicación; ya lo único que a veces se ve en las casa es una sala desértica; todos sus miembros abortan de ahí para aislarse como autistas o insectos que son atrapados por las pantallas. “trágicamente el hombre esta perdiendo el dialogo con los demás y el reconocimiento del mundo que lo rodea, siendo que es allí donde se da el encuentro, la posibilidad del amor, los gestos supremos de la vida. La palabra en la mesa, las discusiones o los enojos, parecen ser ya reemplazadas por la visión hipnótica.”[5].
Ahora puede pensarse que si la comunicación es deshumanizante, que los medios que emplean para descifrar el código que va en ambas vías es manipulable, y se suma a esto que finalmente somos unos seres dóciles, entonces en consecuencia de lo anterior es que buscamos estar acompañados por un aparato cualquiera, entonces ahora si cabe la formulación de una salida a ese callejón. Es acá donde la educación entra a jugar el papel definitivo, pero, sobre los lineamientos de la cultura; es decir, que primero hay que hacer un trabajo de crear conciencia sobre la utilización de la tecnología, y con ella el uso de los medios de comunicación, haciendo de esta practica una costumbre asimilable y no meramente formal; esto puede venirse a trabajar solo con el tiempo. “El hábito no hace al monje” dicen los abuelos y esta premisa es la misma que se da en todos los discursos. Se habla de educación de los medios, de las tecnologías del uso racional, de la buena fe de los productores de los software etc. ¿Pero que hay de la cultura que se debe crear?. Ahora bien, no se puede descuidar el factor social; el ser humano necesita contacto; nosotros los humanos somos: piel, oídos, gusto, lengua; somos más que maquinas respondiendo a otras. ¡Necesitamos volver a ser humanos! Así el hombre dejara de estar solo, y podrá estar con otros y con la tecnología que se quiera..
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Cultura
[2] SARAMAGO José “El Factor Dios”
[3] El término ley del talión (latín: lex talionis) se refiere a un principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma imponía un castigo que se identificaba con el crimen cometido. De esta manera, no sólo se habla de una pena equivalente, sino de una pena idéntica. La expresión más famosa de la ley del talión es "ojo por ojo, diente por diente" aparecida en el Éxodo veterotestamentario.
[5] SABATO Ernesto “La Resistencia ”
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ResponderEliminarMe encanto el blog...
ResponderEliminarLa realidad no es algo que a la gente le guste escuchar ni mucho menos ver... por eso los refugios... por eso la TV, la moda, la farsa y todo lo superficial....
Lastima que otros si la veamos y digo lastima porque somos nosotros los que la sufrimos....
GRACIAS POR REGALARNOS ESO PROFE...
Profe muy buena su reflexion
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