La vida en un solo tejido
La sensación que queda después de leer los tres primeros cantos de la Odisea, es de aventuras, acciones que devienen en una horda de acontecimientos al parecer atropellados. Pero en medio de este bártulo de sucesos están los personajes que se asoman como nutrias en madriguera; muchos de ellos a cada paso son dioses, semidioses, hombres, héroes, con y sin importancia aparente. Entre todos los personajes que se plantean en estos primeros cantos, vemos la figura sobresaliente de Penélope: esposa de Odiseo y consecuente con su figura de mujer romántica; esta figura que está en contraposición con la de Odiseo que vive atrapado en la isla con Calipso, forman la dualidad a resolver.
La historia en los tres cantos iniciales muestran a una mujer sagaz y bastante astuta; astucia que entre otras cosas, no se considera como parte natural en el entorno femenino, por lo tanto, ver una mujer con las destrezas y alcances de Penélope, son verdaderamente curiosas en la vida de Grecia. Pero no es solamente la actitud que asume ella, son también sus actos, entre los que se destacan aquellos que ponen a discreción a los pretendientes que asedian la casa en busca de compromiso. Esta mujer en el engaño de su tejido, busca dejar que el tiempo transcurra, y con este, se vayan las ilusiones de los interesados en la tierra de Odiseo. la pregunta que surge después del descubrimiento del engaño será: ¿Quién es el engañado? Ellos porque se creyeron que ella terminaría el tejido, o ella que creía que nunca se darían cuenta. La vida siendo un tejido, oscilará siempre en ese sentido; tejemos y destejemos nuestros sueños, nuestro relaciones, nuestros compromisos, y todo pensando con el sentir de Penélope; en nuestras vidas aparece el engaño como inherente de todo quehacer; en algunos casos se llega incluso a creerse la mentira que se construye. La mitomanía ya no es ajena en esta densa forma de existencia. Parafraseando un poco a Chejov, la prosaica y poco poética existencia, frente al goce de poder enfrentarla a la vida, la primera mata la gana de vivir, mientras que la segunda busca salida, aunque su huida sea solo otra mentira más.

profesor usted escribio eso? esta bueno el fragmento aunque no suela leer
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